Restaurante Jaime Vivaz
RESTAURANTES DE ANTIER

Restaurante Jaime Vivas

Algunas vez has escuchado el refrán: “Los años pasan pero los recuerdos quedan” bueno está sección denominada como Restaurantes de antier; es el rincón de los recuerdos gastronómicos de esos locales, cafeterías, abastos, pulperías, dulcerías y demás espacios de ventas de comida, que muchos de nosotros tuvimos el placer o no de disfrutar.

Es así como la Nota Gastronómica a través de los recuentos y charlas de distintas figuras sociales, empezaremos un recorrido de sabores, remembranzas, de imágenes, risas y buenos tiempos.

Tiempos que no vuelven, pero que siguen viviendo en nuestro recuerdos y en el imaginario individual como colectivo de una población que nunca olvida.

Restaurantes de Antier

Hoy por hoy, los restaurantes se mueven gracias a las redes sociales; se hacen populares o reconocidos por medio de campañas de marketing online, por influencers; por un cúmulo constante de imágenes que venden la versión pornográfica de sus productos estrellas.

Este es el panorama actual del cómo subsiste un restaurante; al contrario de hace 70 años atrás, cuando el símbolo de la presencia y reconocimiento venía muy de la mano de los cuentos y referencias de los mismo comensales.

Eran tiempos donde muchos buscaban maravillarse con la comida italiana, francesa, española etc.; pero nadie, se negaba a un buen hervido res, de gallina, platano horneado entre otros platos tradicionales.

Es así como llegamos a las puertas de los que era para ese entonces, el Restaurante Jaime Vivas. Recorrido que cordialmente nos guiará Hector Gatica Salas; un chileno ya venezolanizado hasta la médula.

Hector Gatica Salas

Sociólogo. Profesor Titular Jubilado de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

Una mirada a la Caracas del pasado

Caracas centro político y económico de un país; la urbe cosmopolita desde tiempos de la postguerra independentista. Una ciudad que ha venido creciendo de manera desordenada, sin control ni orden.

En 1940 Caracas terminaba en la Cruz Roja; Candelaria, para estar más claro. Lo que seguía después de ese punto era monte y culebra. Terrenos baldíos, bosques, espacios abiertos que conectaban con otros poblados (Petare, Chacao, Sabana Grande entre otros pueblos).

Así como fue creciendo la ciudad, también fueron apareciendo y desapareciendo restaurantes.

Inicios del Restaurante Jaime Vivas

Pocos recordarán el primer local del restaurante Jaime Vivas, fundado en 1920 por Don Jaime Vivas en la Pastora.

Este dato se ha perdido en los recuerdos de nuestros abuelos o bisabuelos. Dicen por ahí que estuvo cerca de la plaza de la Pastora y de la esquina de Amadores.

Desconocemos cuando se trasladó de la Pastora a la esquina de Cervecería (llamada así porque antes funcionaba una Cervecería que se llamaba Caracas), Candelaria; pero seguramente fue uno de los tantos locales afectados por los “progresos” urbanísticos que llegaron con las remodelaciones de la ciudad.

Hervido de Res

Borrón y cuenta nueva.

Para 1974, año que llegó vivir a Venezuela; ya tenía un previo conocimiento de lo que eran las arepas, las cachapas, la hallaca, pero cuando me llevaron al Restaurante Jaime Vivas. Un restaurante de comida tradicional, muy popular. Ahí aprendí a comer otros platillos venezolanos como el pabellón, el hervido, el mondongo y uno de los más buscados: el hígado encebollado.

Hector Gatica Salas

Con este nuevo comienzo en la esquina de cervecería Caracas, fue cuando empezó hacer click con los consumidores y se convirtió en el sitio predilecto para los que buscaban una: comida criolla, casera, fresca del día y que no fuera cara.

Un menú criollo

El restaurante Jaime Vivas se caracterizaba por ser un local de comida criolla, dicese: platillos hogareños, tradicionales, platos que están presentes en nuestra recetario venezolano.

Platillos criollos que iban desde:

  • Hervidos de res o de gallina los días martes, jueves y sábado;
  • Mondongo los sábado y domingo;
  • Pabellón los martes jueves y sábado;
  • Hígado encebollado cuando lo tenían fresco.
  • Entre otros manjares de la gastronomía venezolana

(…) y es que el hígado encebollado venía acompañado con una ensalada de berro, que nunca antes había probado. ¡Era una exquisitez! (…) venía aderezada con muy poco aceite y vinagre y para endulzarla, le colocaban un chorrito de miel.

Hector Gatica Salas.
ensalada de berro

Locales que atrapan

Unas puertas batientes muy al estilo de restaurante de medio oeste te brindaban la primera bienvenida, pero con la simple diferencia de que este local adornaba sus ventanas con vidrios labrados.

Al ingresar te encontrabas con mesas forradas con unos manteles de plástico; que los fines de semana cambiaban por manteles de tela de cuadritos blancos y azul.

El Jaime Vivas era el restaurante por excelencia por su variado menú hogareño tradicional y por su valor precio/calidad. Comer aquí era rememorar esos sabores inconfundibles de la sazón tradicional de nuestro guisos y sofritos venezolanos.

Un espacio que abrió y deleitó a grandes figuras sociales, políticas, culturales para ese periodo 50-70’s. Gobernadores, empresarios, dirigentes políticos, historiadores, trabajadores populares, etc.

Espacios que engancharon por su servicio y por sus platillos:

“Lo cierto es que cuando tu llegabas al restaurante Jaime Vivas, parecía que podías retroceder a una Venezuela rural que iba en trance de desaparecer.”

Hector Gatica Salas

Una Venezuela de finales de 70’s que pasaba de un escenario rural a una ciudad en aras de convertirse en otra urbe cosmopolita del nuevo siglo.

Resturante Jaime Vivas: ¡La tercera es la vencida!

Por décadas en la esquina de cervecería Caracas de la parroquía de la Candelaria; el Jaime Vivas brindó a sus comensales un menú criollo ideal; pero como la cultura: “nada es estático” y los nuevos aires de la ciudad dictan a los negocios cambiar de localidad; y la mejor zona era: Sabana Grande.

Sabana Grande era el sitio por excelencia para la esparcimiento social; un lugar donde fluía una marea de nuevos estilos gastronomicos, generos musicales, moda, etc. ¡En Sabana Grande es la cosa!

Recorrer la avenida Solano (Chacaíto) era disfrutar de locales de comida: portuguesa, francesa, italiana y española.

Inclusive cuando llegabas a la esquina de los Jabillos, por la av. Solano había 3 sitios bien populares: el Franco; la Bajada, el Viejo Molino; que el lenguaje popular se conocían como el triángulo de las Bermudas. Ahí la gente entraba, pero no se sabía cuando salían. La gente desaparecía

Hector Gatica Salas

En este centro de esparcimiento social y de gran connotación popular, llega el Jaime Vivas para su última parada gastronómica. Se podía encontrar en la misma callecita que va desde la esquina del Gran Café, de mucha significación para Sabana Grande y al a lado de la cerrajería Caracas también .

Para ese entonces en el año 1978 que se traslada a Sabana Grande, el Restaurante Jaime Vivas mantenían su esencia espacial como en el menú que ofertaban y ¡que dices de sus empleados!; todavía para ese tiempo podías encontrarte con parte de la plantilla de mesoneros y asistentes de sala que trabajan en el antiguo local en Cervecería Caracas.

“(…) algunos ya tenían la sien plateada, otros ya ni tenían cabello. Había uno que le decían Pepe.”

Hector Gatica Salas

Llevar a destacarse en Sabana Grande fue una tarea ardua para el Jaime Vivas, pero su icónico menú tradicional y criollo, destacó siempre entre la presencia de restaurantes de grande trascendencia como eran: La Sartén de Plata, La Cervecería Lara, El Da Guido y El Franco.

El declive del restaurante Jaime Vivas

Con medio siglo de trayectoria, las puertas a los buenos momentos y sabores del restaurante Jaime Vivas empezaron a cerrarse. Fueron muchos los factores que repercutieron en el olvido de una tradición.

Desde su nueva instalación en la planta baja de un edificio que no era del propietario, sino era de arrendatario en Sabana Grande, pasando por la desaparición de los mesoneros tradicionales y los dueños originales; lleva la guinda al pastel a esta caída inminente del restaurante Jaime Vivas: la invasión del edificio durante el gobierno del ex-presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Sabana Grande

Con ese nuevo panorama de desidia e inestabilidad de los servicios públicos y sociales; los dueños para ese entonces del restaurante Jaime Vivas deciden vender el establecimiento.

“(…) y se transforma en una cosa que es matar un restaurante: un centro hípico”

Hector Gatica Salas

Una trayectoria de recuerdos, anecdotas, experiencias vividas y sabores quedaron ahora en nuestro imaginario individual; y es que compartir en el Jaime, representaba un poli-clasismo que recorre toda la estructura social de Venezuela.

Nadie pasaba desapercibido este local de comida criolla tradicional. Era la combinación perfecta entre precio/calidad y un sabor hogareño.

Así es como desaparecen las huellas gastronómicas de nuestra historia.


He aquí uno de los fragmentos histórico de nuestra cultura alimentaria. ¿Comiste alguna vez en alguno de estas tres versiones del Jaime Vivas? ¿Cuál fue tu plato favorito de este local? Si te ha gustado, te invitamos a compartir entre tus conocidos este recuento del pasado y recordar juntos los buenos sabores de nuestra historia gastronómica.

No por ultimo, ¿ya leíste nuestra oda a las cachapas? ¡Quedarás con ganas de una buena porción con queso e’ mano!

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Amante del mundo de la gastronomía y de la cultura alimentaria. Simple mortal en la búsqueda de... (¿qué busco?) cuando lo encuentre te lo haré saber. Mientras tanto, estos escritos son simples ideas abstractas y no tan descabelladas de mi concepción del mundo y sobre todo, de los tejidos de relaciones e intercambios que existen dentro del acto de comer.

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